saca provecho a tu chimenea

trucos  para  el  uso  y  el  mantenimiento

No todo es disfrutar del fuego...

No hay plan mejor para una tarde de invierno que sentarse a disfrutar del fuego y dejarse hipnotizar por el agradable  calor y la danza de las llamas, ni nada que se compare a la reconfortante sensación de entrar en un hogar caliente en un día frio y húmedo de invierno.   

Pero para poder disfrutar de todo esto no basta con encender el fuego, también tenemos que asegurarnos de que estamos utilizando nuestro equipo de forma correcta y de que se encuentra en perfecto estado para que su funcionamiento sea totalmente seguro.

 

EL ENCENDIDO Y LA COMBUSTIÓN

Emplear un combustible no adecuado es el principal causante de que una chimenea o estufa sufran daños o no nos proporcionen el rendimiento esperado.

Si la chimenea lleva mucho tiempo sin encenderse y el tiro está frio se genera un embolsamiento de aire frio en el conducto, haciendo que, durante el encendido, el humo revoque hacia el interior. Esto se resuelve utilizando los productos adecuados para el encendido, que ardan rápidamente, generando así mismo poco humo, como por ejemplo la astilla o los palitos de encendido procedentes de podas o cajas de fruta. Las piñas, el papel o el cartón, son recursos muy habituales pero poco recomendables puesto que generan una gran cantidad de humo y cenizas. Si somos fogoneros inexpertos, podemos incluso echar mano de algún truco para facilitar la evacuación, como precalentar el conducto utilizando un simple secador de pelo.

Para prender el fuego hay numerosas opciones en el mercado, con acelerantes químicos como el queroseno, o de composición natural, como los encendedores ecológicos a base de virutas, fibras y cera. Estos últimos son los más recomendables ya que, además de no generar ningún tipo de gas nocivo ni olores, no producen humo y tienen una duración prolongada lo que garantiza que la leña prenderá adecuadamente sin necesidad de emplear demasiada cantidad de producto para ello. En nuestra web podrás encontrar diversas alternativas que te facilitarán un encendido práctico y natural.

Una vez tenemos la astilla preparada dentro de nuestra chimenea o estufa, debemos abrir los tiros completamente para que el aire oxigene bien el proceso y añadir el encendedor. En cuestión de segundos, tendremos la lumbre encendida.  Cuando ya vemos que tenemos un buen fuego, podemos añadir entonces las hachas de leña en una cantidad adecuada y disminuir el flujo de aire de combustión cerrando los tiros progresivamente, con la seguridad de que no se nos va a apagar. Durante las recargas posteriores, cuando ya la chimenea está a pleno rendimiento, los tiros pueden mantenerse casi cerrados y podemos introducir hachas más grandes, si lo que queremos es prolongar la combustión durante largo rato.

Es importante alimentar el fuego con el combustible adecuado. Si utilizamos maderas con tratamientos químicos, pinturas o barnices, o con restos de metal, como chapas y clavos, nuestra chimenea terminará por sufrir las consecuencias, corroyéndose o incluso resquebrajando las piezas de hierro. Un exceso de calor provocado por el uso de madera con acelerantes o por una mala regulación que mantenga un fuego demasiado alto también puede sobrecalentar los materiales, haciendo que dilaten, se deformen e incluso se agrieten.

LA CÁMARA DE COMBUSTIÓN Y EL QUEMADOR

Se debe eliminar el exceso de cenizas periódicamente vaciando el cajón cenicero. Si el rendimiento de nuestra chimenea es muy alto, la ceniza que queda es muy fina y volátil por lo que el aspirador facilita enormemente las tareas de limpieza. Las brasas de gran tamaño se pueden reservar y utilizar como cama en el próximo encendido.

En las estufas y calderas de pellets, es fundamental limpiar bien el cestillo del quemador antes de cada encendido, por que si se tapona, el aire no se introduce adecuadamente y nuestro equipo no enciende, provocando un fallo de ignición. Como la ceniza del pellet es especialmente fina, el aspirador es el accesorio ideal de todos aquellos usuarios de equipos de pellets.

En los equipos de pellets, hay que realizar un par de limpiezas en profundidad al año, vaciando y limpiando los registros. En los equipos de leña o pellets que tienen motorizaciones o turbinas se tienden a acumular pelos, fibras y otros residuos volátiles alrededor de las mismas por lo que debemos vigilar de vez en cuando que se mantengan limpias, para evitar averías.

EL CRISTAL

La limpieza del cristal es básica para poder disfrutar del baile de las llamas. El cristal se mancha más cuando utilizamos leña verde, resinosa o con productos químicos, por lo que un buen combustible siempre asegura menos trabajos de limpieza. Por otro lado, las chimeneas calefactoras o termoestufas también tienden a ensuciar más el cristal debido a que el agua del retorno hace que caiga la temperatura de la cámara produciendo cierta condensación que, mezclada con las cenizas, ennegrece el cristal. Para limpiarlo existen trucos caseros como frotarlo con un trapo impregnado con la propia ceniza de la chimenea, pero lo más práctico y eficaz es emplear productos específicos como limpiacristales en spray o en espuma activa. Estos productos son muy efectivos y desincrustantes, por lo que es importante aplicarlos con cuidado para que no escurran y terminen por corroer las juntas, la pintura o los serigrafiados. Recomendamos no aplicarlos directamente, si no utilizarlos impregnando un papel o un trapo que, a continuación, frotaremos en el cristal hasta que quede perfectamente limpio. Una vez hecho esto, recomendamos dar una última pasada con un papel limpio, para retirar el exceso de producto o aceites que puedan quedar en la superficie. 

 

Las puertas de las chimeneas también tienen un mantenimiento periódico más exhaustivo que lo que se reduce a la limpieza del vidrio. Las juntas, que son las que proporcionan estanqueidad reduciendo el consumo y evitando que el humo retorne a la estancia, hay que cambiarlas cada vez que sea necesario, normalmente cada temporada o en años alternos. Este tipo de recambios, junto a muchos otros, los puedes encontrar en el apartado de repuestos de nuestra web ofertaschimeneas.com

LOS CONDUCTOS DE HUMOS

Las cenizas se adhieren a los conductos poco a poco, generando una capa en el interior del tubo que, unida a la condensación, forma unos compuestos alquitranados (creosota) que terminan por corroer los tubos o incluso, en un momento dado pueden llegar a incendiarse. Por este motivo es necesario prestar atención también a esta parte de la instalación, que suele pasar más desapercibida pero que es muy importante que se mantenga en buen estado para que nuestro hogar sea seguro. Sabemos que es hora de limpiar el conducto cuando percibimos que la chimenea revoca el humo sobre todo en el encendido, no tira o incluso percibimos un olor ácido y muy particular. Estos son indicadores de la presencia de creosota en nuestros conductos. La creosota es un residuo tóxico compuesto por numerosos productos químicos y que se genera tras la combustión de madera, combustibles fósiles o alquitrán a altas temperaturas.

Existen productos en el mercado que utilizados de forma cíclica, ayudan a que esta capa de ceniza se despegue del conducto. En nuestra tienda online podrás encontrar sobres desincrustantes o pellets limpiadores que puedes emplear al final de la temporada o de forma periódica para mantener los conductos limpios.

Es importante no olvidar que estos productos están diseñados como un apoyo pero no son una solución definitiva. Cada año es necesario contratar los servicios de limpieza de un deshollinador profesional que deje a punto nuestro equipo para el próximo invierno.